El cuerpo que trabaja y crea

Taller
El cuerpo que trabaja y crea
Ficha
Eje:
Propósito:
Sobre el taller
Autor/a:
Inspiraciones:
Esta sesión se realizó en una finca de la vereda Alta Gracia, Teorama, donde sabedores y jóvenes reflexionaron sobre la importancia del cuerpo en sus labores cotidianas: qué partes usan con más frecuencia —manos, cabeza, pies— y cómo incluso las que parecen ajenas al trabajo cumplen funciones esenciales. De ahí surgió la idea del cuerpo como archivo vivo, capaz de guardar historias y saberes transmitidos de generación en generación, y la pregunta por lo que significa ser campesino: no quien vive en el campo, sino quien ama la tierra, la cultiva y crea un vínculo con ella.
Posibilidades
y materiales:
Cámara fotográfica o celular, cuadernos u hojas y lápices para la escritura de una carta breve, y un espacio de trabajo real (finca, parcela o lugar de oficio de cada sabedor) al que se pueda acceder junto con su rutina cotidiana.
Tiempo de
desarrollo:
Número de
participantes:
PASO 1:
El cuerpo que conocemos / 40 minutos
Se abre un conversatorio en círculo sobre la importancia del cuerpo en el desarrollo de las labores cotidianas. Se identifican en voz alta las partes del cuerpo que se emplean con mayor frecuencia —las manos, la cabeza, los pies— y se reconoce que incluso aquellas que no parecen estar directamente vinculadas al trabajo cumplen funciones esenciales en las prácticas diarias. Se presenta el propósito de la sesión: comprender el cuerpo como un archivo vivo, capaz de guardar historias, prácticas y memorias.
PASO 2:
Ser campesino, cuerpo que trabaja / 2 horas
¿Cuál es mi oficio o labor ? (40 minutos)
Se abre una conversación sobre qué significa la labor u oficio que cada participante realiza día a día, a quienes cuida o beneficia aquello que hacen y cómo impacta en su vida esta labor. Autorrepresentación del oficio (1 hora 20 minutos) Cada persona registra fotográficamente las partes de su cuerpo más ligadas a su trabajo —manos, pies, rostro, postura, emulando los movimientos o acciones que realiza con su cuerpo en el desarrollo de su labor— (por ejemplo, una fotografía de las manos sosteniendo un lapicero imaginario).
Posteriormente se proponen una serie de preguntas guía cómo ¿Qué dice mi cuerpo sobre el trabajo que hago?, ¿Qué me duele y qué me da fuerza?, ¿Qué huellas deja en mí los gestos o movimientos que realizó?, cada participante escribe estas respuestas y las recoge para crear una carta breve dedicada a su cuerpo y su oficio.
PASO 3:
La carta que habla el cuerpo / 40 minutos
Cada participante escribe una carta breve que hable del cansancio, la fuerza, el cuidado o la relación entre su cuerpo y su entorno de trabajo, a partir de lo reflexionado durante la visita. Quien lo desee comparte su carta con el grupo, reconociendo el cuerpo como memoria viva del oficio campesino.
PASO 4:
Huellas que el territorio deja / 20 minutos
Se cierra la sesión con una ronda breve donde el grupo comparte qué descubrió sobre el vínculo entre cuerpo y territorio, y se acuerda cómo se usarán las fotografías y cartas producidas (por ejemplo, como parte de una futura pieza colectiva). Se agradece a cada sabedor por abrir su lugar de trabajo y su cuerpo a la reflexión compartida.
Sobre el cuidado de los participantes: El territorio de Teorama, Catatumbo, ha sido atravesado históricamente por el conflicto armado; algunas historias corporales del trabajo campesino pueden estar ligadas a desplazamiento o pérdida de tierras, acompañe con respeto si esto emerge, sin indagar más de lo que la persona quiera compartir. Al fotografiar partes del cuerpo de los sabedores, pida siempre su consentimiento explícito y explique con claridad para qué se usarán las imágenes. Adapte el ritmo de la visita a la disponibilidad y el cansancio físico real del sabedor, ya que la actividad se realiza durante su jornada de trabajo. Sobre la realización del taller: Coordine con anticipación los horarios de visita a cada lugar de trabajo, respetando la rutina productiva de cada sabedor. Lleve materiales de escritura suficientes para que cada sabedor pueda redactar su carta con calma, y ofrezca ayuda para transcribir a quien lo requiera. Si es posible, entregue después una copia impresa o digital de las fotografías y la carta a cada sabedor, como forma de retribución y reconocimiento por su participación.
