Somos
La Escuela Itinerante de Artes Plásticas y Visuales (EIAPV) es un programa de pedagogías artísticas que busca superar la idea de la “formación” como un proceso vertical, para acercarse a la idea de aprendizajes compartidos. Desarrolla acciones pedagógicas que se construyen en y con cada territorio, a través de estrategias que comprenden las prácticas artísticas y culturales como procesos expandidos que trascienden la formación disciplinar y los hechos formales y más bien se piensan como ejercicios plásticos de transformación colectiva del territorio. Sobre todo, la EIAPV es un proceso de escucha en el que es el territorio el que determina los saberes, prácticas y procesos que vincula al programa y que quiere problematizar como un hecho pedagógico colectivo.
La Escuela parte de cuatro premisas para su pensamiento, construcción y ejecución: horizontal, situada, colectiva e indisciplinar.
Horizontal porque no predefine nada sobre la forma que debe tomar un proceso de aprendizaje, sino que lo construye en diálogo con el territorio en el que va a ocurrir; las temáticas, los contenidos, los formatos, lxs mediadores, los tiempos, son todos procesos que se construyen a través de la colaboración entre cada territorio y el equipo coordinador de la Escuela.
Situada, significa que no hay una mirada homogénea sobre las pedagogías, nada se entiende en términos generales o “nacionales”, ni siquiera regionales, sino que se reconoce la singularidad de cada territorio y de cada comunidad y colectividad; y es esa singularidad la que determina qué es pertinente aprender, intercambiar o compartir para ese territorio. Cada Escuela es su propio planeta que se compone de saberes, materialidades, historias, prácticas y formas de hacer que le son específicos, y juntas las Escuelas articulan un sistema. Ninguna Escuela, de ningún municipio, es igual a otra y cada programa pedagógico se construye específicamente con y para un lugar.
Es colectiva porque no es posible una Escuela sin participación y sin colectivización del saber y del conocimiento. La Escuela tiene sentido en la medida en la que es amplia y acoge a múltiples personas de un territorio, pero también a toda la red que constituye los múltiples municipios que hacen parte del programa en su totalidad. Esa colectividad que se conforma va más allá de la participación de unos grupos en unos talleres o en unas acciones pedagógicas, pretende convertirse en una forma de organización que fortalezca autonomías y redistribuya los modos en los que se administra el saber y cuestione su institucionalización en las artes plásticas y visuales, y en las prácticas artísticas en general.
Es indisciplinar porque a lo largo de los años de hacer la Escuela desde el 2024 ha desarticulado las estructuras conceptuales que delimitan lo que es y no es arte, y que están apegadas a modelos disciplinares y académicos. Los saberes territoriales, las materialidades de cada lugar, las prácticas corporales, los mecanismos de defensa del territorio, las formas de respuesta a las injusticias históricas, los modelos de organización, las estructuras de construcción y formas del habitar, el uso del sonido y la voz; todos constituyen, o pueden constituir, formas de la creación plástica y visual. Esto se ha manifestado de manera viva en cada territorio y ha llevado a la Escuela a desconfigurar sus propias bases y abrirse a lógicas indisciplinadas y porosas que exploran la posibilidad de lo plástico y lo visual en dimensiones que se cruzan constantemente con la vida misma.
Desde el 2024 la Escuela ha estado en más de 50 municipios del país, en los departamentos del Cauca, Chocó, Amazonas, Putumayo, Cesar, Boyacá, Nariño, Atlántico, Vaupés, Bolívar, Valle del Cauca y Norte de Santander y ha hecho cientos de acciones pedagógicas en cada territorio. Con el tiempo la Escuela se ha convertido no solamente en un programa de formación, sino en un proceso de organización política y social, de fortalecimiento de autonomías y de configuración de redes de afecto y colaboración. Este espacio de memoria digital busca dar cuenta no solamente de los conceptos pedagógicos y las actividades que ha hecho la Escuela, sino de las relaciones que la atraviesan y de su capacidad de ser un organismo vivo y colectivo.


