¿Por qué me llamo así?

Provocación

¿Por qué me llamo así?

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Ficha

Eje:

Escuchar - tejiendo

Propósito:

Reconocer el nombre y el apellido como una huella genealógica y territorial. El objetivo es desarticular las barreras cotidianas de los participantes, permitiéndoles sintonizar con su propia identidad y con la memoria colectiva del grupo a través del acto de conversar sobre sus orígenes.

Sobre la provocación

Autor/a:

Sergio Mosquera

Territorio:

Inspiraciones:

El nombre no es solo una etiqueta sino una historia, una raíz que nos conecta con quienes nos antecedieron. A partir de allí, invité a los y las participantes a preguntarse lo mismo: “¿Por qué me llamo así?”, un interrogante que abrió la puerta a reflexionar sobre los orígenes familiares, los vínculos territoriales y la carga simbólica de nuestros nombres

Posibilidades
y materiales:

Papeles pequeños de colores o tarjetas.
Marcadores o bolígrafos.
Teléfonos móviles con acceso a internet (o diccionarios de nombres si no hay conexión).
Cinta adhesiva.

Tiempo de
desarrollo:

45 minutos

Número de
participantes:

20.0

PASO 1:

/viaje al interior / 5 minutos
Inicia el círculo invitando a los participantes a cerrar los ojos un momento y repetir mentalmente su nombre completo. Se explica brevemente que nuestro nombre es nuestra primera raíz y territorio, una historia que nos conecta con quienes estuvieron antes que nosotros. .

PASO 2:

Rastrear la huella/ 20 minutos
Pide a cada persona que use su teléfono para buscar el significado de su nombre y de sus apellidos. Si alguien no tiene acceso a internet, invítalo a recordar qué le han contado en su familia sobre por qué eligieron ese nombre.Preguntas guía para la búsqueda: ¿De dónde viene? ¿Qué significa originalmente? ¿Hay alguna historia familiar detrás? (Pueden incluirse otras preguntas emergentes de la actividad)Formen grupos pequeños o un círculo grande (dependiendo de la cantidad de personas). Cada uno compartirá un dato que le haya sorprendido. Acompañamiento: Como mediador/a, puede dinamizar este momento señalando cómo algunos nombres reflejan tradiciones, mientras que otros apellidos pueden ser marcas de historias de poder o colonización. Es el momento de identificar si nos sentimos identificados o si queremos resignificar esa herencia.

PASO 3:

hallar la resignificación /10 minutos
A Cada participante se le entregará un trozo largo de cartulina, en la parte frontal escribirá en su nombre y en el reverso una palabra que represente lo que quiere que su nombre signifique de ahora en adelante. Acción: Pasarán a poner sus tarjetas abiertas para que pueda leerse tanto nombre como palabra, sobre un soporte, ya sea un muro o mesa, con el fin de hacer visibles los escritos de manera colectiva, y se reflexiona alrededor de los nuevos significados producidos durante el ejercicio.

Sobre el cuidado de los participantes:

Preguntar por el origen del nombre puede tocar historias familiares dolorosas —adopciones, apellidos impuestos por la esclavización, ausencia de un progenitor, migraciones forzadas—; recuerde que cada quien decide cuánto quiere indagar y cuánto compartir en voz alta. Al señalar que algunos apellidos son marca de historias de poder o colonización, evite universalizar esa lectura sobre la vida de cada participante; deje que sea cada persona quien reconozca —o no— esa carga en su propio nombre, sin imponer una interpretación. Cuide que la actividad no se convierta en una comparación de quién tiene un origen "más interesante" o "más profundo"; todos los nombres y sus historias tienen el mismo valor dentro del círculo.

Sobre la realización de la dinámica:

Tenga siempre lista la alternativa sin internet (preguntar a la familia, o llevar previamente un pequeño listado con el significado de nombres y apellidos comunes en la región), ya que no todos los participantes tendrán datos móviles o señal. Prepare de antemano tarjetas o cartulina y marcadores suficientes para todo el grupo, y defina desde antes el muro o mesa donde se pegarán las tarjetas al cierre. Dado el tiempo breve de la herramienta (20 a 30 minutos), mantenga un ritmo ágil en cada momento para que alcance el tiempo de compartir en el círculo final; si el grupo es numeroso, puede optar por compartir en parejas antes de una ronda corta con todo el grupo.

Autoría